Sacrificio cero

Una política de sacrificio cero quiere decir que es una gestión sin sacrificar animales en un Centro de Protección Animal.

Se entiende que sacrificar animales es la opción que se aplica para dar salida a los animales que se han recogido y que ante la imposibilidad de darles salida con vida por falta de adopciones se les da salida por muerte para hacer hueco a todos los animales nuevos que se recogen y tienen que entrar en la protectora.

Es patente que esta práctica aparte de no poner fin al problema del abandono de animales, es obvia y doblemente cruel para los animales que después de sufrir un terrible abandono vuelven a ser nuevamente desechados por la sociedad practicando su sacrificio en vez de enmendar el daño causado y rehabilitarlos para volver a introducirlos en la sociedad.

La práctica de “sacrificio cero” es la que marca la diferencia, pues es el punto de partida de los distintos frentes y problemas que tiene la protección animal, entre una sociedad socialmente avanzada que protege y se preocupa también por el bienestar animal, ya que los considera parte de dicha sociedad, frente a las sociedades que no la practican como la española que le queda un largo camino por recorrer al respecto.

Por ello, las sociedades más avanzadas tanto económicamente como socialmente realizan políticas de sacrificio cero en sus Centros de Protección Animal lo que pone en evidencia que otra forma de gestionar protectoras sin el sacrificio innecesario de animales es posible si se ponen en práctica los siguientes principios:

  1.  Prevención del abandono de animales: Aparte de la gestión del Centro de Protección Animal con criterios integrales de protección animal se deben de realizar políticas paralelas de prevención del abandono con el control de la identificación de animales, con el control de la superpoblación de animales, con campañas de identificación, esterilización y de concienciación tanto en la población adulta como educación infantil. De esta manera, se evita que el número de entrada de animales sea masiva y a menos animales que entren en la protectora será menor gasto público y menos esfuerzo habrá que realizar en buscar salida del centro para los animales albergados.
  2. No recoger animales que tienen propietario: se considera imprescindible no aceptar perros y gatos de propietario, salvo en casos muy justificados de fuerza mayor. De esta forma, se promovería la tenencia responsable de los animales, se evitaría que los propietarios no consideren a sus perros y a sus gatos como objetos de usar y tirar, lo que provoca una conducta social irresponsable que fomenta el consumismo de mascotas y el deshacerse de ellas cuando se cansan de estas. Si al ciudadano no se le pone fácil el deshacerse de su animal y si lo hace se le denuncia, con toda seguridad se le quitarán las ganas de adquirir otro nuevo porque no tendrá opción ni facilidades para deshacerse de él, con lo cual se corta este círculo vicioso que no solo perjudica al animal sino también a la sociedad saturando de animales los Centros de Protección Animal y obligando a la administración a que resuelva el problema que el ciudadano ha generado por su falta de responsabilidad y de asumir su decisión de adquirir un animal. Por ello, como alternativas es importantísimo crear leyes que persigan este tipo de conductas que tanto daño y gasto provocan a la sociedad, así como desde los Centros de Protección Animal asesorar con profesionales especializados a los propietarios de animales para cuando les surgen problemas con éstos sepan solucionarlos deforma responsable sin deshacerse de ellos y así evitar su abandono y la entrada de más cantidad de animales a las protectoras.
  3. Es necesario cumplir las políticas de “sacrificio cero” de animales en los Centros de Protección Animal: no se puede proteger a los animales que, después de haber sufrido un terrible abandono, finalmente acaban sacrificados, este es el principio contrario a proteger sus vidas, sino se protegen sus vidas no se pueden proteger el resto de sus derechos. Así pues, la protección animal implica la recuperación del perro o gato que ha sido abandonado para proporcionarle después un hogar donde vivir feliz con una nueva familia. Así pues, si sacrificar es todo lo contrario a proteger a los animales, entonces un verdadero Centro de Protección Animal tiene que descartar el sacrificio de animales de su política y solo realizar la eutanasia en los casos extremos de enfermedades o accidentes incompatibles con una vida mínimamente digna. El porcentaje mediode eutanasias inevitables es alrededor del 3%, si en un Centro de Protección Animal se sacrifican más del 5% es sospechoso de no cumplir criterios de protección animal y políticas reales de “sacrificio cero”.
  4. Atención sanitaria integral a todos los animales: cuando un perro o un gato llega al Centro de Protección Animal, es imprescindible ofrecerle un tratamiento sanitario integral e individual que incluya curas, medicación, vacunación, operaciones, atenciones veterinarias, cuidados higiénicos y cualquier aspecto relacionado con la recuperación delanimal, incluso aquellos que llegan gravemente enfermos o accidentados, pero con posibilidades de curación total o parcial, para conseguir, por un lado, compatibilizar la protección animal con la salud pública, y por otro, el fin último de entregarlo a una familia con la garantía de adoptarlo en las mejores condiciones sanitarias posibles.
  5. La esterilización como freno a la superpoblación de perros y gatos: De nada sirve dar en adopción desde el Centro de Protección Animal un perro o un gato y porque este no se entrega esterilizado genera a la sociedad de 20 a 100 nuevos animales que tarde o temprano serán recogidos de nuevo por el Centro, para cortar este otro círculo vicioso es imprescindible entregar al animal adoptado esterilizado de forma que recuperas socialmente a este animal abandonado pero evitas que se generen nuevas camadas no deseadas de las que será imposible encontrarles familias a todos. El no esterilizar a los perros y gatos provoca un desequilibrio enorme entre oferta y demanda, es decir, entre animales disponibles y familias adoptivas, bloqueando y saturando a su vez los Centros de Protección Animal. El otro motivo por el que es imprescindible esterilizar a los perros y gatos tanto de la protectora como a través de campañas a particulares es por los cambios de conducta que tienen los animales provocados por determinadas alteraciones hormonales que con la esterilización se estabilizan y así se evitan este tipo de problemas y por consiguiente un posible abandono motivado porque el perro o el gato se escapa, se pelea, marca, llora, tiene ansiedad y nerviosismo por un exceso de hormonas sexuales que le hacen infeliz a él y a su familia.
  6. Adopción de calidad como fin último: el objetivo final de todo el proceso de protección animal es la adopción del perro o gato en una familia responsable porque se trata de la única manera posible de que el problema social del abandono de animales termine de la forma éticamente más adecuada y socialmente mejor admitida. En España existe el hándicap de que las adopciones no son ni en calidad ni en cantidad suficientes para compensar el problema existente y pueda solucionarse por sí solo,  entonces para conseguir el 100% de adopciones y por consiguiente el “sacrificio cero” es imprescindible que el Centro de Protección Animal esté gestionado por buenos profesionales con vocación que se desvivan por encontrarles familias a cada uno de los animales albergados y realizar campañas de adopción, publicidad y divulgación masiva de los mismos para darlos a conocer a los posibles adoptantes. Sin buenas adopciones no se puede conseguir el objetivo de “sacrificio cero” y viceversa. Por todo esto, la adopción es la tarea más complicada y la más importante de todas y en ella no se deben escatimar esfuerzos ni medios, pues conseguirla, aunque difícil, no es imposible, pero siempre se tiene que realizar con unos criterios profesionales, de manera que los animales deben entregarse a personas que sean responsables y que  tengan el perfil adecuado según cada animal para que la adopción sea un éxito y el animal no acabe devuelto o abandonado de nuevo.
  7. Dotar los suficientes medios económicos: llevar a cabo una verdadera gestión de protección animal (recogida, atención sanitaria, mantenimiento y cuidados, y adopción) en un Centro de Protección Animal, así como llevar a cabo campañas de prevención, lógicamente requiere de más presupuesto a corto plazo que si nos limitamos a recoger un animal y sacrificarlo después. Sin embargo, resulta más rentable a medio y largo plazo porque al ser un problema social que tiene solución si se invierte en prevención y resolución del problema acabará desapareciendo y no necesitará de más gasto. Por ello, es tan importante e imprescindible atajar de raíz el problema de perros y gatos abandonados en la vía pública ya que progresivamente a menos animales abandonados recogidos menos gasto que tienen que asumir las administraciones públicas y cuanto antes desaparezca este problema social de nuestra sociedad, ésta serámás avanzará, más humana y sostenible. El mismo dinero público utilizado en prevención y resolución de los problemas de protección animal es una inversión social, utilizado en sacrificar animales es malgastarlo, pues recoger y matar animales sólo beneficia a quienes no tienen ningún interés en que este problema social concluya porque, si así fuera, se acabaría su forma de hacer negocio y esta forma de hacer negocio es cruel y muy cara a la sociedad a nivel ético y económico, sin embargo y lamentablemente es la que más se practica en este país.
  8. Criterios de gestión y contratación de buenos profesionales: Es clave que la gestión de una protectora, tanto si es privada como si es pública, dado que estamos tratando de una labor social, sea gestionada sin ánimo de lucro y que todo el dinero que se invierta sea para erradicar este problema a través de la prevención, para mejorar la calidad de vida de los animales y fomentar su adopción y para mejorar las instalaciones del Centro de Protección Animal. Por el contrario, si esta gestión y el dinero que se invierte se realiza con términos comerciales y lucrativos, el fin es sacar mayor beneficio económico y obviamentese obtendrá a costa del bienestar animal, es decir, sacrificando tan pronto como se pueda al mayor número de animales para tener menos gastos y consecuentemente mayor beneficio económico, así mismo, desde este punto de vista empresarial sería perjudicial para el negocio realizar actividades de prevención del abandono porque se les acabaría la forma de ganar dinero y de mantener con éxito el negocio si desaparecieran los animales abandonados. Así pues, realizar protección animal que es una labor social y lucrarse de un problema social, son conceptos al día de hoy incompatibles y antagónicos, sin embargo las administraciones españolas se empeñan inconcebiblemente en practicar esta última forma de gestión, malgastando mucho dinero público, provocando mucha crueldad animal y conflictos sociales entre ciudadanos sensibles con los animales y los que se lucran a su costa.

    Por ello, es imprescindible que los Centros de Protección Animal solo sean gestionados por profesionales preparados y con verdadera vocación,en la que su escala de valores esté por encima el bienestar animal al beneficio económico que se pudiera obtener solo y exclusivamente de su trabajo remunerado, porque solo profesionales así son capaces de cuidar con cariño, respeto y dignidad a otros seres vivos.Sin embargo, otro tipo de profesionales son muy peligrosos para esta labor pues sino son capaces de empatizar con el perro y el gato nunca los van a tratar como seres vivos, sino como el objeto con el que se lucran, lo que muchas veces puede llevar a maltrato y desinterés por las necesidades del animal, tales como falta de agua, comida, limpieza, una cama para proteger del frío, la medicación preceptiva… y, desde luego, siempre faltará un poco de ternura, juegos o esparcimiento. Así pues, es de vital importancia diferenciar entre una forma de gestionar y otra, pues son formas y objetivos totalmente opuestos que a estas alturas del informe queda más que claro cuál es la correcta y cuál no.

  9. Controlar la experiencia demostrada y el fraude del servicio: Hay muchas empresas que dedicándose a la recogida de animales son conscientes de la mala imagen que resulta recoger y eliminar animales abandonados aunque sea su práctica habitual y su política de gestión. De cara a ayuntamientos y ciudadanos a fin de promocionarse y vender una gestión novedosa y vanguardista aseguran y exponen en sus ofertas criterios proteccionistas cuando en realidad no lo hacen porque simplemente a mayor cobertura de protección animal menor beneficio. La fórmula es bien sencilla: camuflar las eutanasias como inevitables o como muertes naturales justificando las mismas por enfermedades incurables, accidentes irreversibles, agresividad  crónica, vejez que imposibilita la adopción u otras causas incompatibles con la adopción. Así bien, una sarna, desnutrición, una pata rota, problemas de timidez, miedo, o trastornos de la conducta, y animales que por su edad o tamaño es más difícil su adopción y requieren de más tiempo, dedicación y cuidados hasta conseguir una adopción, a pesar de ser perfectamente reversibles lo justificarán como irreversibles añadiendo connotaciones drásticas. Por ello, no es solo importante controlar el número de eutanasias para saber si la política de gestión de esa entidad es de “sacrificio cero” y supera el 5% sino también es muy importante controlar el número de muertes naturales pues es lógico que se mueran de forma natural hasta un 8% de animales pero si supera este porcentaje entonces o bien se dejan a los animales morir solos sin atención veterinaria o se desvían sacrificios de animales al concepto de muertes naturales. Por todo ello, es también muy importante controlar la trayectoria de una entidad que gestiona Centros de Protección Animal para averiguar qué tipo de gestión practica y si es acorde a lo que la administración y los ciudadanos solicitan ya que la tendencia a día de hoy es que las administraciones prefieran el sacrificio de animales y los ciudadanos no.

Afortunadamente, esta tendencia está cambiando y como los ciudadanos rechazan rotundamente el sacrificio de animales en las perreras poco a poco las administraciones están tomando nota de esta demanda social y poco a poco va habiendo más Centros de Protección Animal con política de “sacrificio cero”, pero el cambio es difícil y lento porque requiere de un cambio de mentalidad y de concienciación que todavía las administraciones y políticos no sienten ni tienen, y es muy lamentable que desde la actividad política no escuchen a los ciudadanos ni sientan el más mínimo interés en solucionar este problema social y así nos va: actualmente con más de 300.000 animales abandonados en España al año y el 75% de ellos sacrificados en perreras municipales gestionadas por empresas con ánimo de lucro que se resisten a convertirse en Centros de Protección Animal y a dar el cambio como en el resto de países europeos a pesar de que casi todos ganamos en todos los sentidos.

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